Tarjetas gráficas de marca propia con pruebas rigurosas
Bajo nuestra propia marca, cada tarjeta gráfica pasa por una prueba de quemado de 48 horas, ciclos térmicos (-10 °C a 80 °C) y pruebas de vibración. Utilizamos condensadores japoneses, reguladores de tensión de múltiples fases (VRM) y ventiladores con rodamientos de doble bola: componentes habitualmente reservados para gamas premium. Nuestras soluciones de refrigeración personalizadas reducen las temperaturas en la unión entre 8 y 12 °C respecto a los diseños de referencia. Cada tarjeta lleva un número de serie único para garantizar su trazabilidad completa. Este enfoque en la calidad ha permitido que nuestras tarjetas gráficas propietarias cuenten con una base fiel de usuarios en más de 30 países, con una tasa anual de devoluciones inferior al 1,5 %.